El diseño editorial de imprenta (parte 3)

imprenta editorial 6

conrinuación del artículo anterior…

 

El diseño editorial en España 3

 

Hay revistas de entretenimiento que son sumamente llamativas desde el punto de vista deldiseño. Las revistas de entretenimiento, llamadas de información general, fueron surgiendo a lo largo del siglo XIX y comprendían todo tipo de variedades,

desde artículos literarios y de costumbres hasta moda o política. Estas revistas son en realidad las que cambiarán de manera profunda por la influencia de las corrientes artísticas del ambiente, de las revistas más cultas y de las revistas extranjeras que llegaban a nuestro país, aunque siempre mantendrán una estructura similar en cuanto a sus contenidos y un sentido de lectura ligera dirigida a las clases medias.

 

En general, se puede decir, que un gran número de las revistas españolas de principios de siglo, en especial, las más arriesgadas estéticamente hablando, serán deudoras de las grandes publicaciones extranjeras del momento. Precisamente el Art Nouveau tuvo una rápida difusión gracias al papel de los medios de comunicación y de información artística desempeñado por las revistas de arte, que ahora aparecen profusamente ilustradas. Son revistas que tienen un contenido dirigido a extender el Art Nouveau, pero muchas de ellas son en sí mismas Art Nouveau. Entre las más famosas de esas revistas conocidas en España, -sobre todo porque artistas como Ramón Casas, Picasso, etc…, que están implicados en la creación de ciertas publicaciones, viajaban por toda Europa y visitaban ferias internacionales- encontramos la inglesa The Studio, publicada en Londres en 1893, Jugend en Munich, en 1896, Simplicissimus, también alemana, Art et Dècoration, Vie Parisienne, Le Rire, Gil Blas, etc…

 

La influencia de la escuela inglesa se difundirá a través de The Studio, y se concretará en las decoraciones de las cubiertas, por ejemplo, de una revista llamada La Ilustración Artística para la que trabajaba Alexandre de Riquer. La influencia alemana de Jugend se verá clara en un dibujo más seguro y en las ilustraciones de Pluma y Lápiz, Hispania, etc…

 

En una buena parte de las publicaciones españolas vamos a encontrarnos con una especie de dualidad entre una decoración y unas ilustraciones Art Nouveau y unos dibujos de tipo tradicional, dentro del costumbrismo o del realismo, junto a tipografías completamente clásicas.

 

De todas las revistas de su tiempo, Blanco y Negro será la que en Madrid alcance una mayor aceptación entre el público. De formato manejable, había nacido en 1891 como un semanario de información general, una revista de entretenimiento dirigida a una burguesía cada vez más numerosa. Su fundador fue Torcuato Luca de Tena y Álvarez Ossorio que en uno de sus viajes a Munich había conocido la revista ilustrada Fliegende Blätter y decidió fundar algo parecido.

 

Blanco y Negro hizo época dentro del periodismo gráfico español. En 1898 introdujo el color, un elemento fundamental a la hora de definir la personalidad de la revista. Fue muy amena desde el punto de vista visual y muy ecléctica en cuanto a la ilustración, alternando el realismo tradicional de unos artistas que seguían apegados a la herencia decimonónica, con el más moderno, y aceptando también abiertamente el Art Nouveau.

 

La publicación contó con algunos de los dibujantes y artistas más importantes del momento: Ramón Manchón, Ángel Díaz Huertas, Roberto Montenegro, Narciso Méndez Bringa, Cecilio Plá, Máximo Ramos, Salvador Bartolozzi, etc… De todos ellos quizá sólo tres se pueden incluir realmente en la corriente internacional del Art Nouveau: José Arija, un ilustrador muy prolífico, Chiorino que hacía ilustraciones etiquetadas por la propia revista como de “prerrafaelistas” y Eulogio Varela y Sartorio (1868-1955), muy influido por la obra de Mucha y único teórico del grupo.

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Otra revista interesante dentro de las publicadas en Madrid es La Esfera, que comenzó a publicarse el 3 de enero de 1914 y desapareció el 27 de septiembre de 1930. Como Blanco y Negro estaba profusamente ilustrada. La portada iba en color y presentaba algún cuadro o alguna fotografía, a veces muy retocada. Su cabecera iba en rojo, con letras caligráficas, muy orgánicas y todavía propias del Modernismo. La Esfera otorgó un papel primordial a la fotografía que iba ganando terreno en las publicaciones de este momento pero, no obstante, contó con dibujantes de gran talla como Echea, Enrique Ochoa, Federico Ribas, Penagos y José de Zamora, entre otros.

 

Otra revista madrileña mencionable fue Madrid Cómico que tuvo un importante papel en la aclimatación del Art Nouveau. En ella colaboraron muchos dibujantes catalanes como Lluis Bonnin, Torres García, Xavier Gosé, Miquel Utrillo, Santiago Rusiñol, Alexandre de Riquer y Ramon Pichot entre otros.

 

De cierto éxito entre el público disfrutó La Ilustraciò Catalana, de composición bastante clásica, con una tipografía sobria y sin ornamento. Dicha publicación lanzó un suplemento femenino en 1907 llamado Feminal. Era una revista pequeña, de unas 20 páginas, en papel estucado, que a veces se imprimía en dos tintas. Sus páginas aparecían decoradas con cenefas, a menudo florales, motivos animales y humanos en un estilo sinuoso y curvilíneo, contenido en un recuadro simétrico y equilibrado. Feminal es una revista donde hay cierto Art Nouveau moderado. Las portadas solían estar dibujadas por Ramón Casas, pero también había otros ilustradores como Pepita Teixidor.

 

Interesante, aunque no de consumo minoritario exactamente pero tampoco de masas, es la catalana Hispania. Mensual, muy bien impresa, editada por Miquel Seguí y Hermenegild Miralles, se publicó durante cuatro años -de enero de 1899 a diciembre de 1902- y obtuvo un premio en la Exposición Universal de París. Durante el primer año fue de carácter eminentemente artístico, luego fue derivando a temas de actualidad, pero siempre estuvo profusamente ilustrada en tricromía. Los textos aparecían decorados con orlas de tipo floral en los colores más propios del Modernismo, verde, naranja, malva,… Sus directores artísticos fueron Miquel i Badia y Josep Pascó, y entre sus colaboradores estuvieron ilustradores y artistas como Ramón Casas, Riquer, Opisso, Triadó, Mir y Anglada Camarasa.

 

Hubo también un grupo de publicaciones, que no hay que pasar por alto, no tanto por lo que supusieron en cuanto al diseño sino por el gran impacto que causaron, porque en torno a 1907, aparece El Cuento Semanal, produciendo una pequeña revolución editorial y literaria que supone la publicación, durante los treinta años siguientes, de cuadernos semanales y baratos dedicados a la literatura, principalmente a la novela corta y al teatro. Fue idea de Eduardo Zamacois, un escritor inquieto e imaginativo que escribía novelas eróticas de gran éxito. La publicación salía los viernes y era bastante pulcra desde el punto de vista gráfico. Tuvo un gran éxito y entre 1909 y 1912 publicó hasta 263 números y llegó a tener casi un centenar de imitadores. En ella colaboraron los escritores y dibujantes más reputados.

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Existieron, además, revistas dirigidas a un público minoritario, entre las que cabe citar La España Moderna que, fundada por Lázaro Galdiano, nació en 1889. Toda ella impresa en blanco y negro, en formato libro, con portada de influencia Modernista e interior de buena calidad tipográfica, desapareció en 1914.

 

Luz es otra publicación catalana clasificable dentro de las literarias y artísticas y supone un ejemplo paradigmático de lo que el Modernismo supuso en las artes gráficas. En ella hay influencias de las tendencias del arte inglés y también de la revista alemana Jugend. Salió a la calle el 15 de noviembre de 1897, fue fundada por Josep María Roviralta, que se encargó del diseño y la ilustración de las portadas. Era el portavoz de un grupo de amigos entre los que se encontraban Miquel Utrillo, Santiago Rusiñol, Alexandre de Riquer, Adrià Gual, Opisso, entre otros.

 

Tuvo dos épocas y en total se produjeron doce números. Constaba de doce páginas y tenía un formato bastante singular, muy alargado. En ella hubo, especialmente en las portadas, una aceptación íntegra de la estética simbolista-decorativista y un rechazo a la ilustración anecdótica de tipo costumbrista.

 

Por su parte, Joventut vio la luz el 1 de enero de 1900. Era una revista literaria y artística, dirigida desde el punto de vista gráfico por Alexandre de Riquer. De formato medio y maquetación clásica, algunas de sus páginas contaban con viñetas e iniciales realizadas por Apel.les Mestres.

 

Quatre Gats, publicación también de carácter artístico, surgió de la colaboración entre el pintor Ramón Casas y el crítico Miquel Utrillo, aunque en realidad fue fundada por el dueño de la taberna del mismo nombre, Pere Romeu, que quería dar más prestigio a su establecimiento.

 

Apareció desde la segunda semana de febrero hasta el 25 de mayo de 1899. De la dirección artística se ocupó Ramón Casas. Está claramente influida por el arte francés y más concretamente por la revista Gil Blas a través de su principal ilustrador: Steinlen. Es lógico si consideramos que sus tres fundadores habían vivido en París y conocían, además de Gil Blas, Chat Noir o Le Rire, publicaciones de gran éxito en el país vecino.

 

Quatre Gats, de gran formato, iba impresa a dos tintas. Constaba sólo de cuatro páginas. Portada y contraportada iban ilustradas mientras que el interior era tipográfico. El empleo de ilustraciones sobre fondos de colores vivos fue un signo de modernidad así como el tipo de dibujo bastante sintético y carente de detalles, pero la compaginación del texto interior era considerablemente convencional y alejada del concepto que se manifestaba en la portada. Contó además de con las ilustraciones de Ramón Casas, con las de Nonell, Regollos, Rusiñol, Opisso y Xavier Gosé, es decir algunos de los artistas más renovadores del momento.

 

El semanario Pèl & Ploma fue, de alguna manera, la continuación de Quatre Gats. Aparecida en junio de 1899, tras ella se encontraban nuevamente Ramón Casas y Miquel Utrillo. Tenía el mismo formato que la anterior, cuatro páginas e idéntica composición de los dibujos, sobre fondos coloreados con colores vivos, (azules, ocres y violetas principalmente) muy del gusto de Ramón Casas que seguía el ejemplo de Toulouse Lautrec.

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Impresa por L’Avenc, a partir de junio de 1900 aumentó el número de páginas, aunque mantuvo el formato y salió cada quince días. En esta nueva etapa colaboran Opisso, Roberto Domingo y Pichot, entre otros artistas del momento. Se sigue manteniendo el tipo de portada pero se insertan dibujos en las páginas interiores y viñetas, siempre delimitadas por un encuadre rectangular, aisladas del texto y repartidas por la página de un modo equilibrado.

 

En junio de 1901 Pèl & Ploma vuelve a cambiar de aspecto y se convierte en una revista artística y literaria lujosa, con excelentes reproducciones en color y un formato más reducido pasando a ser mensual. Su desaparición se producirá en 1903, con el número 100.

 

También en 1901, en mayo concretamente, aparece en Madrid Arte Joven, creada por el joven Picasso, tras un viaje a París con los hermanos Baroja. En ella se hace hincapié en la creatividad y en el rechazo del pasado. De gran formato y cuidada tipografía, se asemejaba considerablemente a Pèl & Ploma y Quatre Gats. Los formatos, el número de páginas y la maquetación de las tres, son prácticamente idénticos. Entre los colaboradores gráficos de sus cinco números y junto a Ricardo Baroja, contó con Ricardo Marín, Nonell, Pablo Ruiz Picasso (su director artístico).

 

Garba, considerada ya una revista Noucentista, apareció también en Cataluña el 18 de noviembre de 1905 y desapareció en 1906. Su formato era prácticamente cuadrado y constaba de 24 páginas. Estaba impresa a color y decorada por Adrià Gual, que realizó iniciales adornadas. Algunos poemas aparecen dentro de un recuadro con motivos florales estilizados y reproducidos a dos o tres tintas. En ella colaboraron dibujantes como Riquer, Triadó y artistas más jóvenes como Apa, Junceda y Opisso.

 

Or i Grana, semanario autonomista catalán para mujeres, nace en 1906 para desaparecer en 1907, tras veintiún números. Impresa en blanco y negro, en algún número extraordinario se empleó el color. En ella colaboraron como ilustradores Bagaria, Opisso, Junceda y Apa.

 

Desde luego, y además de las citadas, hubo un buen número de publicaciones cuya importancia no se puede obviar; entre ellas cabe mencionar La Ilustración Artística, Pluma y Lápiz -versión castellana prácticamente de Pèl & Ploma-, Álbum Salón -de los mismos editores de Hispania-, El Gato Negro, Revista Moderna, Vida literaria -que contó entre sus colaboradores gráficos con Ricardo Marín, Sancha, Ramón Casas e Isidre Nonell, el uruguallo Torres García y el portugués Leal da Camara-, Revista Ibérica -dirigida por Ricardo Marín-, Renacimiento Latino -entre cuyos dibujantes destaca un joven Juan Gris-, y Renacimiento; todas ellas demuestran la riqueza de un Modernismo que prepararía el camino para dejar paso a otros estilos más sintéticos como el Art Déco, del que se hablará en el siguiente capítulo.

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